Mostrando entradas con la etiqueta Historias perdidas de Arda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias perdidas de Arda. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de agosto de 2012

Historias perdidas de Arda. 3.1 La guerra de la cólera

Preludio del autor picosito:
Termino la guerra de la cólera fue un episodio más breve que el anterior, quizá presionado por el poco tiempo que tenia para acabar "el trabajo", acabo el relato aportando más detalles de esa última batalla en la que participaron los valar y Melkor. Recuerden que mi trabajo es un remedo de lo que hizo Tolkien, y Tolkien en sus libros inventa varias canciones, las canciones son algo central en su obra, son como las crónicas históricas de la tierra medieval, donde con música se conservaba la historia pues los libros eran escasos o caros. Conocimiento musical - cultura popular. Así que remedando, también inventé yo una canción y es que, me di cuenta que con ésto aumentaba el volumen y llegaba así más rápido al X número de hojas de requisito. Recuerden que todo esto, fue por un "trabajo escolar". Sin más termino con la guerra de la cólera y con este tema:


3.1 La guerra de la Cólera

Thangorodrim

A
hora bien, Morgoth uso casi todas sus fuerzas en la batalla del valle y solo unos cuantos de miles de orcos estaban en Thangorodrim, pero todos los dragones estaban a la espera como reserva, y en Angband muchos licántropos y criaturas monstruosas aguardaban la orden de Sauron.
Cuando el ejercito llegó a Thangorodrim todos se quedaron sin habla al ver la altura y el poderío de las torres, que como montañas se elevaban poderosas; y entendieron los Noldor de amán porque sus hermanos no pudieron derribarlas; tenían múltiples ventanas o agujeros desde donde los orcos disparaban dardos y se ocultaban para salir a disparar desde otra ventana. Las poderosas puertas de entrada parecían tener metros de grosor y pesar miles de toneladas. Era en verdad una fortaleza inexpugnable para hombres, enanos o elfos. Pero no para Tulkas el fuerte ni para los espíritus divinos Maiar.
Ahora bien, como hubo muchas bajas por los dardos que eran lanzados desde las altas torres el Maia Pallando se acercó y pronunciando un hechizo logro que toda la superficie de la torre cambiara y se volviera plana, cerrando todos los agujeros en ella, pero quedando Pallando sin energías y con incapacitante cansancio.
Ahora bien, Tulkas se acercó a las puertas para derribarlas; Pero Melkor recurrió a un ataque desesperado y las puertas se abrieron antes de que llegara Tulkas y quedó sorprendido pues cuatrocientos dragones de gran tamaño y muchos de ellos alados salieron de la fortaleza, y escupieron fuego y mientras Tulkas se cubría fue pisoteado por Ancalagón el negro, el más grande de todos los dragones que la tierra haya visto, Pero Tulkas no murió pues ni fuego ni brutalidad pueden acabar con el vala.
No obstante Ancalagón y su ejército voló y escupieron llamas sobre los elfos y los maiar, ni escudos ni magia pudieron ayudar y cientos cayeron en esa violenta arremetida, o fueron aplastados por los dragones sin alas o devorados. Tan grande fue este golpe que el mismo ejercito del occidente retrocedió y dudo.
Nunca antes los elfos de amán habían visto criaturas tan monstruosas y crueles, y la ultima hueste de Balrogs también salió de Thangorodrim aprovechando la confusión y nunca antes el Rey Ingwë corrió tanto peligro como ese día pues el ataque de los dragones estuvo cerca de afectarlo.
Entonces llegó Eärendil manejando el barco que los valar habían preparado para él, y con la silmaril en la frente capitaneaba un nutrido grupo de águilas gigantes de Manwë y Thorondor señor de la águilas venia con él.
La guerra se pasó a los aires, y las puertas de Thangorodrim se cerraron. Todas las fuerzas terrestres quedaron confundidas pues nada podían hacer para pelear con los dragones alados  y en cambio constantemente debían  cuidarse de no morir calcinados o aplastados y aun peleando, los dragones no dejaban que nadie se acercara a las puertas y creaban muros de fuego; Pero los balrogs y los dragones sin alas (también llamados grandes gusanos) fueron destruidos.
Ahora bien, grande era el poder de los dragones y si acaso alcanzaban con el fuego a alguna de las águilas ésta se encendía y se precipitaba y mucho fue el pesar de Manwë al ver la trágica muerte de sus águilas. Pero los dragones no eran infalibles, y poco a poco fueron decapitados o desangrados por las garras de las águilas.
Todo un día duro la batalla en el aire y Ancalagón el negro logró vencer a Thorondor, señor de las águilas golpeándolo duramente contra la montaña y haciéndolo caer y en verdad hubiera expirado si Eärendil no acudiera en su ayuda distrayendo a Ancalagón mientras dos águilas salvaban a Thorondor de estrellarse en el suelo.

Ahora bien, fiera, larga y penosa fue la batalla entre Ancalagón y Eärendil en Vingilot y durante toda la noche  pelearon, y Tulkas impotente miraba cómo la estrella del silmaril chocaba con la negrura de Ancalagón; Pero Melkor supo que era cuestión de tiempo la caída de los dragones, y de nuevo fue a la más profunda de las estancias de thangorodrim a refugiarse sin muchas esperanzas.
No obstante, poco antes del amanecer y después de largas horas de batalla Eärendil mató a Ancalagón y con la fuerza del silmaril lo arrojó contra la torre más alta de thangorodrim derrumbándola sobre angband y acabando así con todo el poder de Morgoth pues ya casi todos los dragones habían caído y solo trece de ellos pudieron escapar; sin embargo siete habían huido de milagro y estaban muy mal heridos y murieron poco después quedando solo seis dragones con vida de un total de cientos de ellos.

Ancalagon el negro caído

Ahora bien cuando Ancalagón cayó la pared de fuego que cubría la puerta se extinguió  y Tulkas y el ejercito irrumpieron en la fortaleza.
En cuestión de minutos fueron muertos los mil setecientos orcos que quedaban dentro Y Tulkas descendió hasta encontrar a Morgoth.
Y morgoth Pidió la Paz y perdón pero dijo Tulkas:
     — Se me ha ordenado que ya no haya piedad contigo. Melkor traidor.
Y sin mayor miramiento Tulkas atacó a su enemigo que ya no se defendió con la misma fiereza de antaño, pues estaba acobardado y sabía que no podía pelear frente a frente con Tulkas el fuerte, sin tener el 100% de su poder.
Entonces acudieron Ulmo y Aulë, Ulmo se encargó de apagar las llamas y enterrar los ríos de lava y las escorias que salieron de la montaña con enormes brazos de agua, que también inevitablemente enterraron al país Beleriand, donde antaño vivieron e hicieron grandes hazañas los elfos y los amigos de los elfos: Los hombres llamados Edain.
Pero Aulë se encargó de cerrar las comisuras abiertas en la tierra y de apagar el volcán y por último Aulë y Ulmo descendieron hasta donde se encontraban Tulkas y Morgoth, cuando llegaron Morgoth estaba ya vencido y golpeado; Pero ellos rebanaron sus pies y cayó al suelo de bruces y Aulë lo ható de nuevo con la cadena Angainor; pero le quitaron las, silmaril, las joyas que había robado y de su corona de hierro le hicieron un grillete que en el cuello lo obligaba a tener siempre la cabeza gacha.
Y sin mayor espera y confiándole las silmaril a Eonwë los tres valar se llevaron al señor oscuro ante Manwë
Y se decidió que Melkor fuera arrojado al vacío intemporal que no contiene reglas físicas ni está en el espacio- tiempo y de  donde se creyó no podría regresar nunca.

En los anales de Valmar, en la bella tierra de valinor se encuentra esta historia, y muchas canciones han escrito los elfos Vanyar el pueblo hermoso para rememorar  este evento y recordar a los caídos, pues si bien la victoria fue de los señores del occidente, caro fue el precio que tuvieron que pagar y abundantes las bajas que sufrieron sobre todo consumidos por la furia de los dragones, entre esas canciones la principal es la balada de la gran batalla:

Hace mucho tiempo
Cuando el sol era joven
Y la luna brillaba más
El señor oscuro reinaba
Nada lo paraba

Eärendil pidió perdón
Por las perfidias de los noldor
Y suplicó por los hombres mortales
Manwë se enterneció
Y varda lo aconsejó
Pero mandos no habló

Oro plata y hierro
Oromë Aulë y Tulkas
Con un poder nunca visto acudieron
Y defendieron y cuidaron de los elfos
Y de los hijos de hildorién

Y más de quinientos mil lucharon
Y más de doscientos mil cayeron o hirieron
Pero el enemigo desesperó y se extinguió
Como paja en un incendio
Como hojas al viento
Como fuegos fatuos
Así desaparecieron los orcos
Las trompetas de Eonwë clamaron
Y al pueblo de ingwë cantaron
¡Victoria de Tulkas, Victoria de Manwë!
Gloria y victoria de los eldalië

En el vació que es menos que la nada
En el olvido del que ya no se habla
Sin pies, sin Silmarils y sin poder
En un sitio lejos de arda

Fue lanzado el señor oscuro
Para gloria y regocijo del mundo libre
Por gracia y favor de Ilúvatar
Por la cólera de los poderes.

Y Tulkas el rojo ahora descansa
Junto a Nienna su esposa
Y Eärendil es el guardian
Cuida que nunca más la oscuridad vuelva
En Vingiliot, Gil Estel 

Así terminó la guerra de la cólera que no se cuenta en ninguna canción de la tierra media, pues no hay allí nadie que la recuerde. Y durante mucho tiempo hubo paz y tranquilidad en la tierra media pues los orcos fueron casi extintos; Pero Sauron se escapó del cautiverio de Eonwë y se escondió lejos muy lejos en el este usando el tiempo de su exilio en amaestrar a los hombres malvados de esa tierra y esperando que con el tiempo se restableciera su poder y los orcos se multiplicaran de nuevo.
Debido a las terribles acciones del señor oscuro muchos de los elfos que permanecían en la tierra media hasta antes de la caída de Morgoth aprovecharon el perdón de los valar para volver al reino bendecido de aman de donde pensaron nunca debieron de haber partido; pero otros pensaron que la mínima recompensa por todas las vicisitudes y sufrimientos pasados era cumplir el sueño original de sus ancestros y formar reinos propios y gobernarse por sus propias leyes y bajo sus propios códigos. Así pues, cuando el ejército del occidente partió la mayoría de los elfos los acompañaron al oeste y otros fueron emigrando durante el tiempo, pero otros se quedaron largo tiempo en la tierra media.

 Melkor el Morgoth de la tierra media, el rey del terror fue completamente vencido y desterrado de Arda
Pero sus semillas de odio y maldad no pudieron ser erradicadas sino hasta el fin de Arda
Y de la misma manera que alguien que no conoce la piedad los hechos piadosos le son extraños, para alguien que no conoce la maldad las malas acciones le parecen incomprensibles e inimaginables. Por eso Manwë al no albergar ninguna maldad en su ser, sintió pena por Melkor quien fue su hermano en el pensamiento de Ilúvatar y en todo lo opuesto a él y quiso actuar de otra forma, pero debía velar por la seguridad de los primeros nacidos y de los segundos, Los hombres mortales.

Pero Melkor seguía con vida y sin perder la conciencia a pesar de no estar entre los hilos del tiempo creció en odio y no perdió la esperanza de poder tomar venganza aunque ni el mismo sabía como librarse de la cadena ni cómo salir de esa prisión.


Links:


El próximo episodio de mis historias perdidas se publica el 27/08/2012

_____________________________________________________________________

Nota extra y ATRACTIVA

Seguiré con bellezas Olímpicas en un buen rato ¡pues hay muchas!, pero vayamos a la ceremonia: querido y pasmado lector, si estabas en google buscando información del teorema de pitagoras y acabaste aquí por una incomprensible razón, para los que son como tu, náufragos de la red, está aquí tu sección, para que tu visita no haya sido en vano deleitate con una foto de una chica guapisima y arrancadora de suspiros, creadora quiza, de fantasías más épicas creativas y mágicas que mis historias perdidas de Arda. ¡Y ya déjense ahi para que no arda!.
Hoy toca una imagen de Allison Stokke una deportista de salto con garrocha, sáquenme de una duda, ¿por qué será que las deportistas de esta disciplina están tan buenas? Esta isinbayeba y otras tantas... ¿por que será? 


Nos leemos luego ojones ¡y dejen de ver lo que yo estoy viendo!




lunes, 13 de agosto de 2012

Historias perdidas de Arda. 3 La guerra de la cólera



Preludio del autor picosito:

Cómo lo explique en la introducción de mis historias perdidas, este remedo de libro es un intento de expandir las historias o de dar una versión de como hubieran sido a mi gusto las cosas. En esta ocasión, salte siglos y siglos en la cronología de la tierra media, y llego a la “guerra de la cólera” el último enfrentamiento entre los valar y Melkor. ¿Por qué en mi libro me ocupo de las guerras? ¿Por qué aprovecho cada enfrentamiento para ampliarlo? Porque de nueva cuenta la narrativa en los libros de Tolkien sobre este conflicto es poco abordado, da pocos detalles y se enfoca más en otros aspectos de la guerra. En esta guerra Tolkien le dedica aproximadamente 715 palabras, pero no todas hablan de la guerra en sí. En mi versión quise dar muchos más detalles, más explícitos y darle su lugar a personajes importantes. Aunque ciertamente para que el lector comprenda al 100% mi texto se necesita que haya leído el Silmarillión. Nadie es perfecto. Queriendo resarcir de alguna manera eso en mi libro escribí los antecedentes, donde intento explicar pero aun así para entender se necesita conocer algo de la obra de Tolkien.




La Guerra de la Cólera

Antecedentes

T
iempo después de que se cumplieran las tres edades del cautiverio de Melkor  los valar inocentemente liberaran a Melkor que fingió estar arrepentido, y engaño a todos. Y durante un tiempo simuló haber cambiado e incluso enseño cosas a los elfos que ya vivían con los Valar, sobre todo se acercó más a los elfos Noldor[1], un pueblo de entre los elfos que tenían dentro de sus corazones avidez por crear y aprender siempre algo nuevo, y que buscaban ser versados en todos los asuntos de Arda. Pero solo obró de esta manera Melkor para conocer al nuevo pueblo y espiar a los valar, y buscar debilidades y no pasó mucho tiempo para que Melkor sembrara semillas de dudas entre los elfos de las cuales tiempo después germinaron rencores que nunca desaparecieron hasta el fin del Arda maculada. Cuando todo estuvo dispuesto Melkor ejecutó su plan con la ayuda de un poderoso Maiar: Ungoliant y oscureció la mismísima tierra de los valar y destruyó lo más sagrado que ellos tenían: Los dos árboles que eran los dadores de luz y paz a toda la tierra, pero aun más asesinó a Finwë el Rey supremo de los Elfos Noldor derramando sangre por primera vez en el reino bendecido. Así Melkor inició una cadena de males que hicieron sufrir hasta a los mismos valary estuvo orgulloso y se burlaba; pues en la inmensa confusión pudo escapar de nuevo a la tierra media y se instaló en Angband una de sus antiguas fortalezas en el norte, y con su poder hizo que Sauron y Balrogs volvieran a tener cuerpo y restableció su poder y despertó a los Orcos que se multiplicaron.
Pero aún en su ausencia causó males, pues las semillas de odio germinaron e hicieron que elfos derramaran sangre de elfos y gran parte del pueblo noldor se auto exiliara a la tierra media, llevados por la ira y el orgullo del primogénito de Finwë: Fëanor el más poderoso de los hijos de Ilúvatar. De esto y más se cuenta en el silmarilión.  
Desde el asesinato de Finwë y el robo de las joyas sagradas creadas por Fëanor y llamadas Silmarils, el hijo de Finwë llamó a Melkor  Morgoth que significa “el enemigo oscuro” y prácticamente todos adoptaron ese nuevo nombre pues describe a la perfección a Melkor como en verdad es.

Ahora bien, mucho tiempo después de su liberación y de sus fechorías Melkor el Morgoth logró dominar casi por completo la tierra media, una tierra muy cambiada y con nuevas razas:
 Los hombres mortales, los segundos hijos de Ilúvatar a quienes Morgoth esclavizó y controló a los que pudo y persiguió y asesinó a los que  se le opusieron.
Elfos, Tanto Noldor y sus descendientes que se exiliaron de la tierra de los valar, y elfos Sindar o Avari[2] que nunca estuvieron en valinor.
Enanos, Fueron creados por el Vala Aulë, que no pudo esperar a conocer a los hijos de Ilúvatar y deseaba tener discípulos a los cuales enseñar sus artes; Pero Ilúvatar le recordó que los valar no tienen el poder de crear seres complejos y parlantes y que si lo hacen serian seres que obedezcan a la voluntad del  pensamiento del creador, pero si el creador lleva su pensamiento a otro sitio ellos se quedarán quietos[3], pero después de un gesto de tremenda humildad por parte de Aulë Ilúvatar se compadeció de él y complacido decidió adoptar a los enanos y darles vida y voluntad propia, respetando la hechura de Aulë hasta en el más minimo detalle.

Ahora bien en su apogeo Morgoth cumplió su objetivo de multiplicar a la inmunda raza de los orcos, millones y millones nacieron y murieron y muchas veces pelearon con los hijos de Ilúvatar y con los enanos y de los padres de los orcos todos habían muerto excepto Zergë  que era parte del consejo de Morgoth; Pero el señor oscuro no se quedó ocioso y creo y corrompió a muchas otras criaturas; Trolls, Lobos y dragones integraban el enorme ejercito oscuro y también Balrogs y miles de orcos; pero también hombres engañados y enanos mezquinos.
La situación de los pueblos libres se volvió tan desesperante que Eärendil el primer hijo de hombre y mujer elfo, se hizo a la mar; y tenía un Silmaril, una de las joyas que antaño había creado Fëanor y por suerte llegó a las costas del occidente y habló ante los valar como embajador de elfos y hombres suplicando el perdón y la ayuda de los dioses, logró su compasión y los valar se prepararon para acabar definitivamente con Morgoth y todos los elfos que vivian con ellos; Los Vanyar[4] y los Noldor que no se exiliaron, Pero los Teleri[5] solo prestaron sus barcos pues no olvidaron las impías acciones que Fëanor y su pueblo habían hecho[6].

Esquema básico de los quendi (elfos):


 Guerra total

El ejercito de Valinor pronto se embarcó y en esta ocasión fue mucho más numeroso pues iban también los Vanyar los elfos hermosos y muchos de los Noldor que no habían abandonado Amán además de los maiar comandado por Eonwë y los valar Tulkas y Oromë los que más aptitudes tenían para las batallas Y Ulmo como acostumbra se unió después a la batalla.

El mar que separaba la tierra media del reino bendecido se llenó de  blancos barcos llenos todos de poderosos guerreros elfos; Pero los Valar y los Maiar no necesitaban barcos.  Cuando el ejercito desembarco en verdad paso muchísimo tiempo para que se volviera a ver tan inmenso y majestuoso contingente; Al frente de los Vanyar iba el mismo Ingwë Rey supremo y sus estandartes eran blancos y con astas de plata; Y Finarfin comandaba a las huestes Noldor y una vez más Ólorin, Curunír, Radagast, Pallando, Alatar y muchos Maiar fueron comandado por Eonwë, y parecían jóvenes y altos elfos con armas y fuerzas terribles.
Ahora bien, Morgoth había crecido mucho en orgullo, y le parecía que nadie más se atrevería a librar una
Guerra abierta contra él. Además, imaginaba que había enemistado para siempre a los Noldor con los señores del occidente y que contentos en su propio reino, los Valar ya nunca harían caso del mundo exterior y se dedicarían a vivir una vida tranquila y pacifica dentro de sus propios reinos.
Pero el atrevimiento de que un hombre mortal, Eärendil, pisara las tierras inmortales y hablara con los dioses no fue recompensado y ya no podría permanecer ni entre los elfos ni entre los hombres hasta que el fin llegara, y fue encomendado a dirigir por el cielo un barco volador, llevando el Silmaril en la frente, anunciando así la inminencia de la guerra de los señores de occidente.
Pero Morgoth una vez más pensó que su ejército era demasiado poderoso y una vez más les salió al encuentro directo; no obstante esta vez envío casi todo su ejército para finalizar la guerra en una sola batalla.
El ejercito del occidente se componía de quinientos mil elfos Vanyar y Noldor y cuatro mil quinientos espíritus divinos Maiar; Pero los pueblos libres al ver llegar tan formidable ejercito comando por reyes y príncipes se sintieron aliviados y unieron sus fuerzas a la marcha; Así se unieron Elros y Elrond hijos de Eärendil quien los había dado por muertos y Círdan y muchos de los hombres Edain, amigos de los elfos pelearon a su lado.
El ejercito de Morgoth tenía en sus filas un millón doscientos mil orcos, mil novescientos Balrogs, quince mil hombres llamados “los orientales” cuatro mil soldados enanos de los denominados “Mezquinos” lobos y jinetes de lobos; Pero los licántropos y los dragones se quedaron en las fortalezas de Angband y Thangorodrim comandadas por Sauron y Morgoth respectivamente.

El ejercito enviado por Morgoth al encuentro de los señores del occidente era tan numeroso que ocupaba por completo un valle y llevaban armas de guerra, catapulpas y gigantescas ballestas manejadas por Trolls y algunos de entre los orientales iban montados en gigantescas criaturas como si fueran torres móviles; ancestros de los olifantes.
Pero los números no ganan batallas, y los señores del occidente no se amilanaron, pues sabían que entre ellos tenían a Tulkas el fuerte y a Oromë el mejor cazador de monstruos, y todos eran fuertes y llevaban la luz de aman en sus rostros, y sabían que los orcos no eran rivales para los elfos.

Cuando los dos contingentes se encontraron hicieron alto por un momento y el ambiente se llenó de una inmensa y desesperante expectación y se miraron; pero las huestes de Morgoth tuvieron duda y miedo.
Entonces Eonwë por orden directa de Tulkas hizo sonar las trompetas de guerra y en el cielo sonaron ruidosas y estridentes y la tierra tembló por el sonido y por los pesados pasos de Tulkas que delante de todos se lanzó a la batalla, cuatro kilómetros separaban a un bando del otro, y los servidores del señor oscuro se encontraban con una ligera ventaja del terreno; en una elevación.
Entonces Langarë, el nuevo señor de los balrogs (pues Gothmog ya había caído a manos de Echtelion en la lucha de Gondolin) dio la orden de disparar y las maquinas y catapultas lanzaron grandes rocas y rápidos dardos hacia el ejercito de occidente, si bien ningún arquero disparaba pues cuatro kilómetros era demasiada distancia, las catapultas y lanzapiedras estaban apenas a buena distancia, Tulkas dejó de correr y salto tan alto que pudo cachar una de las rocas lanzadas y aterrizando lanzó con mayor fuerza aún la roca regresándola a los enemigos aplastando a cientos de ellos; pero las demás rocas llegaron a destino y alcanzaron a muchos de entre los elfos. Entonces Eonwë dio marcha a la caballeria y Oromë y su ejército montado ataco de frente. Todo el demás ejército se movió al frente y cuando estuvo a tiro de arco disparo cuatro rondas mientras la infantería avanzaba, por momentos el cielo parecía estar cubierto por engambre de insectos por las miles de flechas que cruzaban de un lado a otro.
Ahora bien la marcha encolerizada de Tulkas nada podía detener, ni dardos ni rocas ni lanzas y con golpes se abrió paso entre las filas de los orcos moviéndolas como si fueran de papel, y pasó cerca de un lanzapiedras y de un salto la despedazó; su objetivo era Langarë.
Ahora bien, el ejercito de Morgoth contaba con medio centenar de lanzapiedras y la lluvia de rocas preocupó a los capitanes del occidente, entonces se encomendó a Ólorin, Curunír y Alatar usar sus poderes para interceptar en el aire todas las rocas que pudieran, y las desviaran o las hicieran polvo.
Pronto la caballeria con Oromë se encontró con la infantería orco y la barrió con tremenda facilidad; y Tulkas llego hasta Langarë y lo aplastó con una de las rocas de los lanzapiedras, los orcos frustrados y sorprendidos por la tremenda cólera de los señores de occidente poco pudieron hacer.
Entonces Sauron que era el general de todo el ejercito, mando a la caballeria y terribles criaturas con aspecto de hienas gigantes y montadas por orcos fuertes y negros se lanzaron a la caballeria de Oromë, Sangriento fue el encuentro, pues los jinetes de Sauron tenían la ventaja de que su montadura atacaba, lanzandoterribles mordiscos que podían descabezar al instante los caballos de los elfos derribando así al jinete y dándole muerte.
Pero Oromë hizo sonar su cuerno y los jinetes se reagruparon detrás de él y ordenando una lluvia de flechas y luego una embestida de los maiar detuvo y acabó con la mayoría de la caballería enemiga.
Entonces Ingwë avanzó junto con todo el ejército restante y la escena fue grotescamente sangrienta:
Desde el cielo se veía de manera perfecta, seis kilómetros cuadrados llenos de lucha y espadas rotas y yelmos hendidos, y sangre negra y roja y gritos y humo y fuego.

Pero como se esperaba los orcos no fueron rival para los elfos ni menos para los maiar y fueron totalmente barridos y casi todos los balrogs superados en número y en poder a veces incluso hasta por los propios elfos fueron muertos. Oromë se encargó personalmente de los Trolls pues era especialista en acabar con los monstruos, y con una lanza  larga y terrible ensartaba o atravesaba  a los gigantescos seres, y al ver que un inmenso olifante se acercaba, sintió miedo, no por él sino por su caballo; entonces tomo su lanza y concentrando su fuerza y poder divino la disparó y tanta fue la fuerza que la lanza penetró por la cara del olifante y salió por su lomo matando al instante al inmenso animal y acabando con el ánimo de todo el ejercito enemigo; Cuando el olifante cayó la tierra tembló y se levantó una inmensa nube de polvo, y los orcos y hombres y enanos huyeron pero muy pocos sobrevivieron pues fueron perseguidos a muerte.
Ahora bien, Sauron al verse derrotado y ver como Tulkas se le acercaba cada vez más. Huyó hacia Angband y de entre todos los Balrogs solo media docena logró huir, y se escondieron en cuevas muy profundas para no oir los llamados de Morgoth.

Al final de la batalla el ejército de occidente lanzó gritos de júbilo y los elfos cantaron, pero en breve fueron de nuevo reagrupados y marcharon hacia el norte a Thangorodrim.
Pero Oromë y un grupo de maiars comandado por Curunír se encaminaron a Angband por suplicas de los elfos de la tierra media, pues muchos de los suyos estaban prisioneros ahí y esta vez Eonwë no quiso que los sirvientes de Morgoth se esparcieran y quedaran con vida como en la batalla de los poderes.
Asi fue como Oromë sitio Angband y evitó que sus fuerzas fueran enviadas como refuerzo a Thangorodrim.
Ahora bien, el 85% del ejército del occidente se dirigió directamente a Thangorodrim, que eran altas y oscuras montañas y fueron una fortaleza inexpugnable por mucho tiempo. Y en verdad nunca hubiera caído a manos de los habitantes de la tierra media pues ni todos juntos tenían al poder suficiente como si lo tuvieron los elfos Vanyar y los señores del occidente.
  

 CONTINUA EL PRÓXIMO LUNES 20 DE AGOSTO.
                                       


[1] Véase índice de nombres
[2] Véase índice de nombres
[3] Tolkien, J. R. R. (1984). El Silmarillion. Ediciones Minotauro. ISBN 84-450-7139-4. P.19

[4] Uno de los 3 clanes de los elfos, seguidores de Ingwë y que siempre han vivido en Aman
[5] El tercer clan elfico, seguidores de Elwë y luego de su hermano Olwë, aman sobre todo el agua y el mar y son los mejores marineros de arda.
[6] La matanza de Alqualondë donde Fëanor y su pueblo tomó por la fuerza muchos de los barcos teleri y se derramo mucha sangre
________________________________________________________________________________

Nota extra y ATRACTIVA
Seguimos con bellezas olímpicas, si google te trajo aquí buscando imágenes de naruto... compensate viendo a Ellen Hoog jugadora de Hockey Holandesa.

¡Viva Holanda! ¡Viva el Hockey!

Nota extra extra:
Hablando de Olimpiadas ya el 27 de agosto de este año inicia la olimpiada de ajedrez un super evento internacional que se organiza cada 2 años si no me equivoco. De este evento miles de historias han surgido en el pasado, y esta edición se siente histórica por el record de naciones participantes: 162 países participantes. Este rincón picosito hará un esfuerzo por aportar material y comentarios picositos del evento. Ojala pueda darle una cobertura como yo quiero. Ya ven que cuando se trata de coberturas, de cubrir, soy muy meticuloso.







lunes, 6 de agosto de 2012

Historias perdidas de Arda. La guerra de los poderes 2.2

Preludio del autor picosito:

Con esta tercer entrega la guerra de los poderes termina, se trató de una guerra peculiar pues es la única narrada tanto de manera oficial en los libros con Tolkien (como en mi remedo de libro) en la los beligerantes son únicamente seres maiar y valar. Ainur. Todas las guerras por venir son con la participación de los hijos de Ilúvatar (Elfos y Hombres) o Enanos (creados por el vala Aulë) y los Orcos (modelados por Melkor). De nueva cuenta le di un progonismo justo (a mi parecer) a los Maiar que luego se conocerían como Gandalf y Saruman extendí el relato de la guerra y conecte éste episodio con el origen de los orcos. Me aparté de los caminos de Tolkien en el que la piedad (en éste caso de Olórin/Gandalf) siempre había sido algo positivo. Hay que recordar que mis historias perdidas de Arda son relatos de hechos no narrados o escuetamente contados, y son en esencia historias sueltas no necesariamente conectadas cronológicamente, aunque traté de seguir un orden; el próximo capitulo narra hechos sucedidos milenios después de ésta guerra. Pero esa es otra historia y deberá ser contada la próxima semana.

Tulkas, el vala que se encarga de derrotar y tomar prisionero a Melkor


Y
a completamente recuperado, Tulkas contempló la escena y sus ojos se llenaron de victoria pues ya ninguno del los enemigos estaba en pie, aunque también el ejercito de valinor había sufrido numerosas bajas.
Ahora bien, después de un largo corredor  que descencia cientos de metros se encontraba una tercer y última puerta, echa toda de madera gruesa y sin ningún adorno más que un rostro maligno en la parte superior, cuando Tulkas se preparaba a abrirla a lo lejos detrás de él se escucho a Eönwë:
—  Espera por favor, poderoso señor, te ruego que ésta vez esperes a que los demás estemos listos para el asalto, pues amargas han sido las pérdidas por actuar tan apresuradamente, espera a que estemos todos en posición.
Tulkas se sonrojó un poco por vergüenza y un poco por ira pues la ansiedad de la batalla lo carcomía; Pero no tuvo que esperar mucho pues en breve llegó el ejercito y se preparó a irrumpir en el corazón de utumno cuando las puertas fueran derribadas.

Entonces Tulkas con toda la fuerza de sus puños derribó las puertas de madera y estas no  solo no estaban hechizadas sino que ya ni siquiera tenían guardias. Todos habían caído o huido después del desastre de la segunda puerta.
Pero Tulkas y todo el ejercito se detuvieron pues se sorprendieron de la bastedad de utumno; una ciudadela enterrada con siete caminos principales pero de los cuales se derivaban más y más caminos oscuros casi todos como si fuera una madriguera gigante de roedores, y estaba completamente vacía. Debían de separarse para buscar la ubicación de Melkor y ellos conllevaba más peligros pues podrían ser fácilmente presas de emboscadas; Pero Tulkas conocía bien a Melkor pues antes había luchado con él, y sabía que solo debía buscar la parte más profunda, ahí seguramente Melkor estaría cobardemente escondido; Y Tulkas se adelantó y corrió sin que sus compañeros pudieran seguirle del todo el paso y largo tiempo estuvo de una estancia a otra siempre tomando el camino que descendía, hasta que, por fin, llegó a una cámara y desde lejos distinguió uno de los látigos de los Balrogs que custodiaban a su señor y sin miedo alguno Tulkas irrumpió en la sala gritando:
 — ¡Melkor , Melkor! Sal de tu escondite, hemos venido a capturarte. Ríndete en nombre de Ilúvatar!
Pero no obtuvo más respuesta que el ataque frontal de los dos Balrogs, con facilidad esquivó los latigazos y acabó con uno de los guardias golpeando con su rodilla su abdomen y al otro le detuvo el golpe de la espada y con el puño le sumió la cabeza entre los hombros.
Entonces Melkor que estaba mirando desde el fondo de la estancia se puso de pie y no tuvo más remedio que luchar con Tulkas, pero se encontraba muerto de miedo y su poder había disminuido pues usó demasiado en las corrupciones de los Balrogs y en la creación de los orcos.
Asi que después de una lucha de 20 minutos en la cual Melkor atinó dos golpes de martillo en Tulkas pero recibió en cambio diez veces más golpes y donde intentó en vano sumir a Tulkas en un hechizo de sueño, Melkor fue derrotado y a golpes cayó de bruces y entonces Tulkas sacó la cadena mágica Angainor que Aulë le había dado para capturar a Melkor y lo hato con  fuerza y lo obligó a salir.
Cuando Tulkas con su humillado prisionero se encontró con  Eönwë en los pasillos de Utumno, grande fue la sorpresa de todos al ver al más poderoso Vala en Eä[1] sometido e incapaz de liberarse de las cadenas.

Se dice que la cadena Angainor es una de las obrás más celebres y virtuosas del Vala Aulë y en verdad es difícil apoyar del todo esta afirmación, pues Aulë es el maestro de todas las artesanías y de todas las labores que impliquen la habilidad y la capacidad creativa, y las maravillas e inventos que ha hecho Aulë no tienen comparación y todas son utiles y necesarias. La cadena Angainor tiene una propiedad extraña entre las cosas de Aulë: está encantada. Y es un misterio no revelado el material de su hechura pero nadie en Arda ni elfo ni vala ni hombre ni enano puede romperla o abrirla más que el propio Aulë.

Cuando Tulkas iba saliendo con Melkor encadenado de la primer puerta destrozada de Utumno llegó Ulmo y por pedimento de Oromë invocó una gran inundación para apagar los ríos de lava que Melkor había hecho brotar y fue tan grande esta maravilla de Ulmo que la tierra cambio y nuevos ríos y bahías y lagos se formaron, pero algunos de los Maiar fueron mandados a explorar los oscuros rincones de Utumno en busca de Gothmog señor de los Balrogs y de cualquier remanente del ejercito; entre ellos  Alatar, Pallando, Ólorin y Curunír pero poco tiempo estuvieron buscando pues pronto fueron convocados por Oromë y Ulmo para ir a Valinor y presentar al prisionero ante Manwë y en verdad pensaron que Utumno había sido vaciada y que la estancia donde Tulkas venció a Melkor era la más profunda de todas. Se equivocaron y subestimaron la malicia de Melkor pues él con toda intención de confundir se quedó en el penúltimo nivel de Utumno como las gallinas que empollan, y un nivel abajo, escondida bajo una gran roca circular se hallaban durmiendo el Balrog guardián Langarë y Zergë y la primera camada de orcos, esperando el llamamiento de algún señor, en otro tiempo donde el mal surgiera. De las ruinas de Utumno y Angband salían nubes negras y vapores de agua, pues fueron inundadas y llenadas de lodo y tierra. Y el ejército victorioso se alegró y marcho a occidente pensando que el  mal había sido erradicado de la tierra media.

 Ahora bien, a Melkor lo vendaron de los ojos y amarrado de pies y manos fue llevado por Tulkas  y Aulë y Eonwë lo escoltaban y no le permitían hablar pues era conocido por usar mentiras disfrazadas de verdad para crear dudas y hechizos; Pero Ulmo se adelantó viajando rápidamente por el mar para preparar el juicio en valinor. Allí en en el anillo del juicio, se reunieron todos los valar y Melkor fue puesto boca abajo ante los pies de Manwë y éste lo dejo hablar, y Melkor pidió perdón y misericordia y en verdad quería Manwë perdonarlo pero la decisión fue condenarlo a permanecer encerrado por tres edades[2] en las estancias de Mandos de donde nadie puede escapar ni elfo ni vala ni hombre mortal.  Pero el cautiverio no le quitó la maldad a Melkor; por el contrario su odio creció más y los objetos de su odio se diversificaron, y mucho del tiempo que estuvo preso lo usó para maquinar y planear su venganza, pues cuando le quitaron la venda de los ojos pudo ver la beatitud y la belleza que los valar habían hecho en su morada y sintió envidia y pudo ver parte de uno de los árboles y supo que de ellos nacía gran parte de la luz y la belleza del reino y deseo más que todo vengarse de Tulkas y de todos los quendi, pues ellos sin quererlo, habían sido los culpables de su ruina y su miseria. Pero en el fondo reia pues recordaba su más vil acción: la creación de los orcos que esperaban a que él regresara para adueñarse del mundo y vengarse por él.

Así dio fin la guerra de los poderes que a pesar de todo no erradicó el mal de raíz y en verdad muchos males se hubieran evitado si Ólorin no fuera tan piadoso y hubiera permitido que se diera fin a Sauron el maldecido.


[1] “El mundo que es” nombre que se le da a todo el universo en las obras de Tolkien.
[2] Tolkien, J. R. R. (1984). El Silmarillion. Ediciones Minotauro. ISBN 84-450-7139-4. P.25



Continua el próximo lunes 13 de agosto
_______________________________________________________________________

Nota extra y ATRACTIVA:

Si llegaste a esta página buscando en google venenos para rata... y tienes el ceño fruncido. Consuélate, en ésta tu sección para los que son como tu; Seguimos con bellezas olímpicas (y continuaré con bellezas olímpicas aunque ya hayan terminado las Olimpiadas) una de las más mejores de las Olimpiadas, la Baloncestista Antonija Misura  ¡¡Super YommiYommi!! tenia que ser Croata! ¡ummm! esta tan bien que pondré dos fotos.




¡Viva Croacia!

__________________________________________________________________________________

Nota extra/Actual.

Hace poco murió chavela vargas. Recordemosla con un video:




Así que tómense ésta botellita conmigo y en el último trago nos vamos.

Mapa